El itinerario de la arquitectura del granito  consiste en varias paradas que muestran edificios que pertenecen a este tipo de arquitectura, que se caracteriza por su uso del granito como elemento constructivo principal. En las paradas veréis los rasgos de esta corriente arquitectónica y su importancia en el contexto andorrano.

 

Este estilo, que surgió a principios de los años 30 y se extendió hasta los años 60, supuso un cambio en las técnicas de construcción, ya que se pasó de la casa hecha de piedra y posteriormente enlucida (únicamente las casas fuertes) a la casa cuya piedra (el granito) adquiere un papel protagonista: se deja a la vista y se convierte en un elemento decorativo. La arquitectura del granito en Andorra recibió la influencia del novecentismo catalán, corriente que en Cataluña tomó el relevo del modernismo, y es un testimonio clave de los procesos de transformación económica, social y urbanística que afectaron a Andorra a mediados del siglo XX.

Este tipo de arquitectura se caracteriza por su uso de sillares de granito trabajados en el revestimiento de las fachadas, sobre todo de la principal, utilizando unos elementos decorativos y una organización formal característicos de la influencia del novecentismo. El modelo arquitectónico se aplica en hoteles, casas plurifamiliares, chalets, instalaciones industriales, escuelas, edificios de servicios, edificios institucionales (casas de los quarts – división administrativa tradicional), fuentes, puentes y muros de carretera.

 

La expansión de la arquitectura del granito no habría sido posible sin la concesión del Consell General para construir la central hidroeléctrica de Fhasa (la actual FEDA) y la red de carreteras. Las obras, sobre todo las de la central, requirieron la dirección de ingenieros suizos y alemanes que introdujeron su modelo de construcción e influenciaron a los ingenieros que trabajaban en la obra, como Joan Vehils y Àlvar Menéndez. También llegaron muchos trabajadores, como picapedreros de Galicia y de Andalucía, conocedores de las técnicas de la talla del granito. Algunos de ellos se quedaron en Andorra, y más tarde llegaron otros gracias a la expansión urbanística del país. Además, muchos andorranos habían tenido que emigrar para conseguir trabajo, por ejemplo, en la construcción, y regresaron al país con amplios conocimientos de nuevas técnicas, como es el caso del Pujol de Sant Julià de Lòria, del Jovellà de Sispony y del Barbet de la Cortinada.

 

Aunque esta corriente es conocida como arquitectura del granito, geológicamente hablando la roca utilizada es la granodiorita, una roca ígnea plutónica compuesta de cuarzo (granos grises), feldespato alcalino y plagioclasas (granos blancos) y biotita (granos negros). Se cree que la granodiorita que aflora en Andorra se formó hace unos 305 millones de años a una temperatura de emplazamiento de 550 grados centígrados y a una presión de alrededor 2.5 kb. El desarrollo de la arquitectura del granito en Andorra se debe, entre otros factores, a la disponibilidad de esta roca. Varias pedreras abastecían a los picapedreros de granodiorita; la más importante fue la de Santa Coloma.

La arquitectura del granito se caracteriza por su uso de sillares de granito. El granito no se coloca sin tallar como se hacía antiguamente, sino que se le daba una forma determinada y pasaba a ser un elemento decorativo de toda la fachada o de esquinas y aperturas. Los sillares de granito se tallan en forma de cuadrado, de rectángulo, de rombo o de nido de abeja (el más característico y representativo).

 

La arquitectura del granito se expande a ambos lados de los Pirineos: a la Seu d’Urgell, a Ax-les-Thèrmes, Núria y la Molina, pero es en Andorra donde se encuentra su máximo exponente. Este tipo de arquitectura es un reflejo de las transformaciones sociales y económicas que vivió el Principado a partir de los años 30 al pasar de ser una sociedad esencialmente rural a convertirse en otra más urbana.

La situación sociopolítica de Cataluña a partir de los años 30 llevó a varios arquitectos catalanes a trabajar en Andorra, donde dejaron su huella en la arquitectura del granito. Entre éstos destacan Celestí Gusí, Josep Puig i Cadafalch (la casa Lacruz de Escaldes-Engordany), Adolf Florensa y el andorrano Xavier Pla, formado en Cataluña.

El novecentismo se vuelve rural en Andorra, y el granito se utiliza como material de base para crear un estilo “de montaña”, pese a romper con las formas de edificación tradicionales. En este estilo arquitectónico, el granito no se utiliza únicamente como un simple material de construcción, sino que también adquiere una clara finalidad decorativa. El granito sirve para dibujar en la fachada formas y elementos decorativos que le han de conferir personalidad, buscando siempre la simetría. La construcción se racionaliza, comienzan a dibujarse los primeros planos y el antiguo maestro de obras cede su lugar al arquitecto y al contratista de obras.

A principios de siglo XX, se desarrolló un tipo de turismo de élite amante de la naturaleza y de las aguas termales. Alrededor de este nuevo turismo se crean en Andorra los primeros balnearios y hoteles de lujo destinados a complacer los exquisitos gustos de los visitantes novecentistas. Destacan entre ellos el Hotel Valira (Escaldes-Engordany) diseñado por Celestí Gusí, seguidor de Puig i Cadafalch, y el majestuoso Hotel Rosaleda de Encamp, diseñado por Adolf Florensa. También se construyen edificios con otros usos, como la central hidroeléctrica de FHASA (la actual FEDA), la emisora de Radio Andorra (Encamp) y escuelas como el antiguo Colegio Meritxell (Escaldes-Engordany).

Elementos del itinerario

Central de FHASA
Hotel Rosaleda
Central de FHASA

El establecimiento en Andorra de la empresa hidroeléctrica FHASA tiene su origen en la firma, el 27 de marzo de 1929, de una concesión por parte de Consell General a favor de los señores Andreu Boussac y Llorenç Gómez Quintana, representantes de un grupo hispanofrancés, que les otorgaba el aprovechamiento de los ríos para fabricar energía eléctrica durante un período de 75 años. A cambio, los concesionarios se comprometían a reparar y rectificar las carreteras de Pas de la Casa-Soldeu y de Escaldes-Encamp, y construir las carreteras Andorra-Escaldes, Encamp-Soldeu y Andorra-Ordino. También se establecía, entre otras cosas, que el diez por ciento de la producción de electricidad tenía que quedarse en el país.

 

El edificio principal de la central tiene planta en forma de L y está dividido en dos alas. El ala norte es una nave industrial en la que se encuentran las turbinas. Actualmente, el edificio se mantiene igual que cuando fue construido y su disposición sigue el modelo de las naves industriales de la época. La nave tiene una altura de 18 metros, necesaria para poder desmontar las turbinas desde arriba mediante una grúa. Unos grandes ventanales verticales abiertos en las cuatro fachadas proporcionan luz natural. La sala alta acoge la parte alta de las turbinas, los excitadores. La central disponía de dos turbinas, que en un principio debían ser tres; el tercer grupo ha sido instalado recientemente. En el piso de abajo se encuentran los alternadores con los reguladores de velocidad. El techo está hecho a base de revoltones. Las aperturas de esta planta son en forma de arco de medio punto, y últimamente han sido amortizadas desde el interior. En la planta baja hay tres turbinas, que son las originales, instaladas en los años treinta. Son de la marca Neyket Beylier y fueron hechas en Grenoble en 1933. Cada turbina recibe el agua a través de tres válvulas de inyección. Todos los muros y las bóvedas de esta planta están hechos a base de encofrados de hormigón.

 

En la otra ala se encuentran los talleres, las oficinas técnicas, los despachos de atención al público y los almacenes. Al principio, el primer piso servía como vivienda de los directivos de la central. La fachada oeste tiene una terraza y unas escaleras de granito que dan acceso a la sala de juntas.

En el exterior, las fachadas del edificio están divididas en tramos por franjas verticales de bloques de granito. En el ala norte se encuentran los grandes ventanales verticales que dan a la nave de las turbinas. En el ala este las aperturas son ventanas con dintel rectangular o un arco rebajado. En la planta baja de la nave, los muros están recubiertos de un paramento de granito en forma de nido de abeja, mientras que las franjas verticales del paramento son de bloques rectangulares. Fue esta forma de uso del granito como elemento decorativo exterior la que ejerció una gran influencia en construcciones posteriores y marcó una época en la manera de construir en Andorra.

Parte de las instalaciones albergan el MW Museo de la Electricidad, donde veréis el papel vital de esta empresa para la modernización del país, y también podréis comprender la energía eléctrica.

Hotel Rosaleda

Se trata de un edificio de planta rectangular, obra del reconocido arquitecto del movimiento novecentista Adolf Florensa. Construido entre 1941 y 1943, es uno de los edificios más emblemáticos de la llamada arquitectura del granito y forma parte de los pocos ejemplos concebidos en Andorra durante el segundo tercio del siglo XX por arquitectos de prestigio, que incorporaron elementos de corrientes expresivas extranjeras y cosmopolitas.

Más información.

La visita es libre, ya que se trata de observar desde la calle.

 

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